INTRODUCCION
Decisión es sin duda una palabra
popular y frecuentemente usada. Al contrario de lo que ocurre con otros
términos, se puede afirmar que generalmente es usada con corrección y
propiedad. Cualquier persona conoce perfectamente su significado y quizás no
sería muy arriesgado afirmar que en parte se debe al hecho de que es un acto
íntimamente ligado a la naturaleza de la actividad humana. Sin embargo, y a
pesar de ello, vamos a intentar adentrarnos en su significado y sus
implicaciones. Porque el acto de decidir, pese a ser tan natural y frecuente,
incorpora un buen conjunto de elementos que no siempre son considerados
adecuadamente.
Las situaciones problemáticas
aparecen continuamente y requieren nuestra atención. Las posibles consecuencias
del problema pueden afectarnos en distintos grados y, por tanto, el problema
acaparará en mayor o menor medida nuestro interés. Estas situaciones requieren
un esfuerzo de clarificación y obtención de información para definir el
problema.
Si el acto de decidir es tan
frecuente y natural, podemos preguntarnos qué es lo que motiva el interés por
formalizarlo y por desarrollar sistemas de análisis de las decisiones. La
respuesta a esta pregunta es bien sencilla: las decisiones que tomamos son
susceptibles de ser mejoradas con la ayuda del análisis. Correr es igualmente
un acto natural para el ser humano, sin embargo equipos especializados analizan
la forma en que lo hacen los atletas de élite para mejorar su carrera. En este
último caso la mejora es fácilmente observable, existe una medida inmediata de
la velocidad y la resistencia. Igualmente, para poder medir la mejora en la
toma de decisiones será preciso definir también qué es lo que se entiende por
una buena decisión.
